Despertares

Cuando despertamos, hay un instante en el que los límites entre el mundo de los sueños y el de la realidad no están perfectamente definidos. En ese momento mágico, encuentro a las personas en estado genuino, indefensas, sin posibilidad de disfrazarse, de ser quien pretenden ser y de ocultar quien no pretenden ser, sin posar ante su propia mirada o la de otros.

Al irrumpir en la intimidad de los despertantes, en sus casas, en sus habitaciones, me encontré con lo más humano de sus mundos, con sus mínimos gestos matutinos, con sus primeras reacciones, con los restos de sus días pasados como vestigios de sus rutinas, con ellos transparentes ante mi mirada antes de armarse para salir al mundo.

Me encontré con quien inevitablemente son.